3.
pan
lo precioso que es el goze de los
derechos de ciudadano pará que pasando
de los de español á los de esta clase
aventajemos nosotros con esta metamorfosis
el destierro de la ociosidad, de la
maldad y del crímen que hasta aqui
ha reinado por que nunca creian poder
salir de su miserable estado, pero
ahora que tienen á la vista uná escala
tan brillante, digno premio de sus
buenas obras el esclavo trabajara
con teson y servirá con leàltad á
su señor con el plausible objeto de
lograr su libertad por sus meritos
y ser español, el español tomará
avercion al ocio. Al juego y demas
vicios aplicandose a las armas en
los cuerpos de sus clases, á sus
oficios, a la industria útil y honrada;
buscarán esposas de igual clase para
con el tiempo verse con la in vestidura
de ciudadanos, y ya logrado sostenerse
en tan brillante estado y no verse
separado de el. Es menester desmenuzar
esto demaciado para su total comprencion.
EL
REDACTOR
[ARTICULO REMITIDO.]
Señor
redactor.
Como
V. ofreció en su prospecto á mas de
proporcionarnos los conocimièntos
de que necesitamos para hacernos útiles,
acusar los defectos y malas comportaciones
de los ministros que no cumplen con
su sagrada obligacion, me tomo la
licencia de manifestarle el triste
y sensible caso que sigue. = El domingo
11 del corriente siendo las ocho de
la noche ; desgraciadamente fui sorprendido
por el diputado D. Nicolas Santa-Cruz,
por razon de no llevar farol ; mas
habiendole manifestado que era un
miliciano retirado con fuego como
lo denotaba la licencia que al efecto
le puse de manifiesto; me espuso que
de nada me valia aquel resguardo y
que asi me dispuciese para ir al cuartel
de Dragones. De nada valieron mis
ulteriores convencimìntos fundados
en que el reglamento de policía publicado
por nuestro respetable Ayuntamiento
me ecepcionaba de portar farol, y
que asi como los de mi clase estbán
en el caso de obedecerlo ciegamente,el
con mayoridad de razon debia hacerlo,
ya por que éspresamente le estaba
encomendado, como para darnos el
ejemplo debido ya que era responsable
ante Dios y las leyes.
Nada vuelvo á decir
lo redujo á la razon y antes bien
fuì compuisado y apremiado; mas la
fortuna quizo que a esfuerzos de una
persona que le aguvo con mis propias
razones, de algun modo accedió,
bajo la condicion de que le abonase
seis pesos no se por que ó para que, yo volvi á suplicar que era un infeliz, que no tenia con que hacerle aquella
oferta ó desembolo, él me impone
obediencia y me exige ; y en caso
tan ápurado no me quedó otro efugio
que ofrecerle la gratificacion al
Sr. Santa. Cruz que
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